Breve Biografía

MADRE ELISA JARAMILLO BOTERO


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1. INTRODUCCIÓN

1. COLOMBIA Y SU FECUNDIDAD APOSTÓLICA 

En el siglo XX la Iglesia católica dio en Colombia inicios de fecundidad espiritual.  Aparecieron Congregaciones en espléndida lozanía espiritual y vocacional, dedicadas a peculiares carismas.

Entre ellas encontramos la de las Hermanas Siervas de la Madre de Dios, de raíz Antioqueña por su fundadora, Madre ELISA JARAMILLO Botero, pero levantada y criada en los departamentos del Cauca y Valle a donde la fundadora tuvo que emigrar en busca de acogida, de ambiente, de paz, benevolencia y comprensión.

2. MUJER DE ARDUOS DESTINOS

En cada época de la historia, Dios suscita hombres y mujeres destinados a responder a las necesidades más apremiantes y de la Iglesia. De ahí la multitud de comunidades religiosas de finalidad social y de ahí las vocaciones que en tal sentido van floreciendo al soplo del Espíritu y ante los clamores del hombre de hoy.

ELISA abrió un camino nuevo en un lento y misterioso proceso de búsquedas, de intentos, de oposiciones y de incomprensiones.  Debió, por ello, pasar muchas amarguras y recibir golpes de quienes no  podía esperarlos. Vino a cumplirse en ella, como en tantos fundadores y hombres de acción, aquel oráculo inspirado del Dominico francés Humberto Clerissac:  “que en ocasiones lo más doloroso y heróico no es tanto sufrir por la Iglesia, sino sufrir a la Iglesia”.  Pero ELISA creyó, esperó contra toda esperanza y siguió buscando el designio amoroso de Dios sobre ella; hasta que en sus últimos años logró realizarlo y fundar su congregación de Siervas de la Madre de Dios.

3. CONTEXTO SOCIO CULTURAL

En una pintoresca región de Antioquia, de dilatados horizontes, de verdeantes campos y clima saludable, en la vereda “El Buey”, cerca de la apacible población de Abejorral, nació ELISA el 31 de diciembre de 1884, en el hogar formado por Don Fermín JARAMILLO y Doña. María Pilar Botero Campusano padres de  11 hijos.   Al día siguiente de su nacimiento, el 1 de enero de 1885 fue bautizada por el Señor Cura Jesús María Uribe, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Abejorral y recibió el nombre de ELISA de Jesús.

Dos años después recibió de Monseñor Bernardo Herrera y Restrepo, Obispo de Medellín, el Sacramento de la Confirmación, en la misma Parroquia de Abejorral.

Era una familia integrada profundamente a la vida parroquial, lo que  permitía a ELISA vivir la caridad con el prójimo.

4. INFANCIA Y ADOLESCENCIA

La diáfana, fiel, crucificada y generosa peregrinación de ELISA por este mundo comprende varias etapas bien claras y definidas: niña, joven, esposa, madre, viuda, religiosa y fundadora.  A través de ellas la vida espiritual de ELISA se fue configurando hasta llevarla a la plenitud.

ELISA nació y creció en una  familia verdaderamente cristiana.  En su tiempo la misa dominical era ocasión de gran catequesis.  En las homilías dominicales ella aprendió a conocer y amar a Jesucristo; y a ser ella misma una excelente catequista. Anhelaba con vivas ansias, amar a Jesús como lo habían hecho los Santos, pues diariamente leía sus vidas con gran interés.  Recibió además el gran ejemplo de sus padres, modelos de rectitud y de austeridad, de fe y de piedad.  El amor a la Santísima Virgen fue ardiente.

Se inició en sus primeras letras en la escuela de las Mejías, hijas del poeta Epifanio. Más tarde fue a Medellín al colegio de las Hermanas Salesianas de Maria Auxiliadora. Allí asimiló la ferviente devoción a María Auxiliadora que alentó su corazón  a lo largo de su vida.

ELISA se fue transformando de niña en joven. Era alegre, festiva, cariñosa, juguetona. Nunca tuvo enfados con sus hermanos; gustaba de participar en la Eucaristía gran fervor; frecuentaba los sacramentos, con entusiasmo colaboraba en la catequesis parroquial y en la ayuda a los más necesitados.

Desde muy joven, demostró gran seguridad en sí misma, era optimista, positiva, tranquila, trabajadora. Siempre estaba haciendo algo, no se arredraba ante ninguna dificultad, dueña de un carácter firme, pero extremadamente bondadosa, sabía comprender las debilidades de los demás, con el corazón y los ojos en los pobres y marginados.  Así fue toda su vida.

5. ELISA NOVIA,  ESPOSA Y MADRE

Impulsada por el celo de su caridad, pasó por el hogar de Don José Ramos que hacía poco había  quedado viudo con dos hijos. Compadecida de su orfandad llegó para ofrecerles su amor y ternura.  El padre de los niños miró a ELISA y quedó prendado de tan dulce, sencilla y atractiva mujer.  Muy pronto entablaron amistad, más tarde formalizaron su noviazgo.

A la edad de 18 años contrajo matrimonio en el templo Parroquial de La Ceja (Ant), el 14 de mayo de 1904 con Don José María Ramos. Como fruto de este amor, Dios los bendijo con dos hijos José María y Lucrecia.

ELISA, durante su matrimonio, fue como la mujer hacendosa del Evangelio que amaba y respetaba a su esposo.  Educó con esmero a sus hijos, fue como lo afirma el Proverbio (31-10), el sol que iluminó a su familia; como alma de profunda fe descubrió en el sacramento del matrimonio la gracia Divina que eleva, ennoblece y santifica.

6. ELISA VIUDA

La felicidad de su matrimonio sólo duró 4 años; muy joven queda viuda con sus dos pequeños hijos. Se dedica a criar y educar a los pequeños como una madre verdaderamente cristiana, en el amor y el temor de Dios.

En la soledad de su viudez descubre que otros necesitan de su ayuda y generosamente se dedica a las obras de beneficencia en favor de la niñez y juventud pobres y desamparadas; su celo apostólico se extendió también a los seminaristas , especialmente a los más pobres, a quienes socorría como una madre en sus necesidades.  El secreto para realizar esta hermosa misión fue la oración , su intimidad con Dios y el amor a la Excelsa Madre de Jesucristo.

7. DIOS PROYECTÓ SU AMOR EN LA CARIDAD DE ELISA

ELISA se estableció en La Ceja que para ella tiene los más bellos recuerdos de su adolescencia.  Inspirada por el Señor y movida por la caridad, funda una obra social para proteger a las niñas pobres en peligro físico o moral, entregándose a ellas con ternura de madre;  esta obra le fue arrebatada años más tarde.

Impulsada por el celo de salvar a las niñas y jóvenes más pobres, organiza en Medellín un internado para niñas de la calle con el fin de educarlas y formarlas en sanas costumbres; para enseñarles a trabajar y ganar el pan dignamente.

8. BÚSQUEDA

Concluida la crianza y educación de sus hijos, cuando estos formaron sus propios hogares, ELISA piensa en hacerse religiosa; de ahí que desde 1920 soñara con recluirse en algún monasterio.  Empezó un largo camino de búsqueda en diferentes Congregaciones:

  • El Buen Pastor (1929), le parecía que reunía los dos carismas que a ella le gustaban; clausura, que favorece la separación de las fascinaciones mundanas y la entrega a la contemplación.  Apostolado, ejercitando su caridad con aquellas mujeres necesitadas espiritual y materialmente.  Su permanencia no fue larga. No era este su camino.
  • Orden de la Visitación (1930), intentó un nuevo camino en esta comunidad fundada para mujeres viudas, para quienes estaban cerradas las puertas en otras comunidades religiosas.  Allí tampoco perseveró. No le ayudó su salud y sus aptitudes eran para la vida activa.
  • Sagrada familia (1933), tercer intento cuya finalidad y carisma estaba muy acorde con su vocación de hacer el bien en obras que tantas veces habían inquietado el corazón caritativo de ELISA; por su salud y el clima de Bogotá, no pudo continuar en esta Congregación. Pero sigue porfiando en su soñada y suspirada vida religiosa.  Al llegar a La Ceja el 19 de abril de 1933, el Padre Jesús María Piedrahita le dice: “no insista más en ser religiosa; sírvale al Señor en el mundo. Para llegar al cielo lo mismo da ir por un camino que por otro”.
  • Bernarditas de Lourdes (1942); realiza un nuevo intento pero tampoco fue el camino por el que Dios la llamaba. No encajaba con el carisma y las aspiraciones con que  quería fundar.
  • Radicalismo evangélico
  • Búsqueda
  • Despojo
  • La cruz aceptada con amor
  • Gran sentido eclesial:  amor a la Eucaristía, servicio a los sacerdotes
  • Amor a María Madre de Dios
  • Actitud apostólica y misionera:  servicio a la niñez y a la juventud necesitadas.
  • NADA TE TURBE, SIGUE ADELANTE.
  • LA FIDELIDAD EN LAS COSAS PEQUEÑAS ES EL SECRETO DE LA COMUNIDAD.
  • LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS DEPENDE DE VUESTRA PACIENCIA.
  • LO ESENCIAL ES HACER LAS COSAS CON ENERGÍA.
  • HAY QUE FORTIFICAR Y AUMENTAR LA CARIDAD; POR MUCHO QUE LA POSEAMOS NUNCA NOS SERÁ SUFICIENTE.
  • LOS APÓSTOLES ERAN CON LA SANTÍSIMA VIRGEN UN SOLO CORAZÓN Y UNA SOLA ALMA. ES NECESARIA LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN MARÍA PARA HACERNOS VERDADERAMENTE SANTAS.
  • YO QUIERO QUE EN ESTA COMUNIDAD, TODO SEA DELICADEZA.  OS RECOMIENDO QUE PONGÁIS TODO EMPEÑO PARA QUE SEA UNA COMUNIDAD FINA Y EDUCADA.
  • NO BASTA LA SANTIDAD MEDIOCRE; SE NECESITA UNA GRAN SANTIDAD.
  • EL APÓSTOL ES UNA OBRA DIVINA.
  • HE VENIDO AQUÍ PARA HACERME SANTA… PARA SER OBEDIENTE, PERO  CON UNA OBEDIENCIA CIEGA.
  • EL SEÑOR NO HA DEJADO SU CRUZ; CAYÓ PERO SE LEVANTÓ PARA SEGUIR ADELANTE.
  • LA VOLUNTAD PROPIA HAY QUE HACERLA MORIR, Y ESTO ES LO QUE OS REPITO SIEMPRE Y OS REPETIRÉ MIENTRAS VIVA Y OS QUEDARÁ COMO UN RECUERDO IMPERECEDERO DESPUÉS DE MI MUERTE.
  • EN LA CASA DEL SEÑOR NINGÚN OFICIO ES VIL; Y NINGUNO ES SUPERIOR A OTRO: CREED QUE ESTA INDIFERENCIA ES IMPORTANTE.

Este arduo peregrinar junto a sus quebrantos de salud, hicieron que ELISA de Jesús llevara por largo tiempo la cruz de su Salvador, la que abrazó con humildad y amor.  Este fue el abono para que fundara la obra para la cual Dios la había predestinado.  Él tenía para ella otros designios.

9. CRISTO LE PARTÍCIPA  DE SU CRUZ EN LA FUNDACIÓN Y CON LA JERARQUÍA

ELISA dotada de inteligencia clara, capacidad de organización, don de mando y sentido del humor, descubre que Dios la llama para la realización de una gran obra: “Fundan a una nueva familia religiosa para la Iglesia”.  Comienza por obras sociales porque ve la necesidad de amparar, recoger, educar y amar a tantos niños sin hogar.

El 1 de octubre 1936 colocan la primera piedra para la construcción y organización en Medellín del internado al que dio el nombre de “Mater Dei” respondiendo al gran amor y devoción que ella profesaba a la Santísima Virgen María.

Esta obra fue comprendida y auxiliada por la sociedad Antioqueña; para el sostenimiento de las niñas le enviaban alimentos sanos y decentes de los hoteles. Las fábricas regalaban sus productos cuando menos se esperaba y los benefactores iban surgiendo de manera providencial.

Fundación en La Ceja:   En medio de dificultades , entre ocasos de pobreza y de incomprensión, ELISA va recorriendo su camino cubriendo etapas y afirmando su obra.   Para el trasteo a La Ceja el Doctor Botero le ofreció los buses.  El Padre Punset les presidió la Eucaristía y las despidió.

En el trayecto del viaje, el bus en que viajaban los niños colisionó con otro vehículo provocando un gran cimbronazo;  después de una fervorosa oración a la Santísima Virgen, lograron conseguir otro medio que las llevó a su destino, llegando entre cantos y algazara a su nuevo hogar.

La casa de La Ceja fue visitada por el Doctor Sierra, quien quería cerciorarse de que las niñas no estuvieran pasando hambre.   La obra tuvo valiosos colaboradores ente sacerdotes y laicos; las dos obras marchaban bien cosa que a ELISA le causaba gran satisfacción.  Pero como en toda obra no faltan las espinas y las amarguras, un día el Padre Piedrahita, su amigo de siempre, llega a preguntarle el por  qué pide limosnas para las niñas. Ella le responde que el Señor Obispo se lo había autorizado.   Al día siguiente las señoritas Restrepo le reclamaron la casa de La Ceja y ELISA pensó: “Esta casa va a ser para mí un calvario”; así fue, pues el Padre Piedrahita y el Doctor Sierra con sus opiniones y consejos, le causaron humillaciones y diversos sufrimientos.

El año 1939 trae para la Sra. ELISA un aguinaldo de amarguras, de problemas y de muy delicadas situaciones; todo por la casa de beneficencia de La Ceja. Conocedores de estos sufrimientos imposible callarnos sin enunciar dicho episodio durante esta etapa de sus primeras obras, tan trabajadas, tan sufridas y a la vez tan amadas por la Señora ELISA

10. DESTIERRO

Como en Medellín no tubo eco su proyecto de fundación, con ánimo confiado y profunda fe , se dirige a Popayán (Cauca) en el año de 1946 donde es acogida por Monseñor Diego María Gómez Tamayo, Arzobispo de esa ciudad y orientada por el Padre Fray Heriberto Santamaría, sacerdote dominico quien la anima y exhorta a aprovechar el permiso otorgado por el Señor Arzobispo.

Con esta luz en su camino, ELISA regresa a Medellín, solicita un permiso prolongado a la junta de Mater Dei porque prevé con claridad que la fundación religiosa redundaría más tarde en beneficio del internado y se va a Popayán a hacerle frente.

11. SU CASA TALLER EN POPAYAN

Se inició esta obra el 21 de enero de 1946 con el decidido apoyo del Pbro. Santamaría quien la lleva a descubrir los numerosos beneficios de Dios:  el visto bueno del Señor Arzobispo, casa para el taller y señoritas vocacionadas.

Dos días después ELISA recibe un decreto del Señor Arzobispo en el que se le declara insubsistente a su cargo de superiora de las Bernarditas.  Ella dialoga con el prelado y acepta porque descubre en su persona la voluntad de Dios.  Él por su parte nombró al Padre Santamaría como director espiritual de la casa-taller.

12. A LAS PUERTAS DE LA FUNDACIÓN

Una vez más el Pbro. Santamaría con su espíritu de fervor dominicano, marca la etapa decisiva en el inicio de la CONGREGACIÓN DE HERMANAS DOMINICAS SIERVAS DE LA EUCARISTÍA Y DEL ROSARIO; pues es él quien escucha y orienta los pensamientos y acciones que el espíritu suscita en el alma fiel de ELISA.

El padre Santamaría y ELISA, no contentos con una obra meramente social, proponen al prelado para su consistencia la fundación de una comunidad religiosa.

13. DECRETO CRUCIAL EN LA VIDA DE ELISA

El 19 de marzo de 1946, día de la Solemnidad del glorioso patriarca San José, es otorgado el permiso para la fundación de la Congregación de las Hermanas Dominicas Siervas de La Eucaristía y del Rosario; encargando al Padre Santamaría de orientar en todo cuanto requiere una fundación que dé solidez y garantía de estabilidad a la naciente Congregación.

14. UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Después de cinco día de retiros,  el 25 de marzo de 1946, día de la Anunciación, se lleva a cabo en el templo de Belén, una de las reliquias históricas de Popayán; la ceremonia de toma de hábito de ELISA y cinco compañeras; presidida por el Señor Arzobispo Diego María Gómez T.

15. MADRE ELISA COMPARTE SU CRUZ CON CRISTO

Madre ELISA asume su cargo de superiora de la naciente congregación sin descuidar la casa de Mater Dei en Medellín, a su paso se encuentra con la inconformidad de la Junta; esto constituye para ella un nuevo calvario, el que comparte epistolarmente con su director espiritual; quien la anima enérgica y paternalmente diciéndole: “pueda que se presenten ahora dificultades como es natural que se presenten si la obra viene de Dios; puede que haya necesidad de sacrificios; pero ¿qué obra grande y buena y meritoria no ha tenido por fundamento el sacrificio?.  El sacrificio es la roca estable sobre la cual se puede levantar el edificio gigantesco que desafíe sin conmoverse las tempestades y los sismos.  Procure no perder la presencia de Dios, ni salirse del trayecto de camino al calvario que le ha tocado; recuerde que se ha hecho Sierva de Jesús en el Sagrario y de María en su rosario, y que ellos como buenos señores y magníficos guías pueden resolver en un instante todas las dudas; beba en las fuentes de la vida, la fortaleza cuando empiece a desfallecer el ánimo”.

16. DOLOROSA SEPARACIÓN PROVIDENCIAL

“Tus caminos no son nuestros caminos…”

Junto con Madre ELISA trabajó denodadamente por el progreso de la congregación teniendo como base el camino de la puerta angosta que conduce a Cristo, el que se nos muestra en los acontecimientos de cada día.

Cuando todos los proyectos de Madre ELISA parecían marchar sobre ruedas, surge una cruz más para ella. El Padre Santamaría quien constituía su mano derecha, después de tener elaboradas la Constituciones de la congregación para enviarlas al prelado; le comunica la dolorosa noticia de su traslado a Bucaramanga.  Por razones que se deducen, el cofundador fue sancionado por su labor realizada y con el dolor que sólo Dios y él conocieron se despide el 28 de Diciembre de 1946.  Sin lugar a duda que el sacrificio que constituyó la separación de quienes estuvieron siempre dóciles a la voluntad de Dios; fue lo que hizo fecunda la semilla que con tanta fe y esperanza habían sembrado en el campo del Señor.

Esta semilla empezaba ya dando fruto el 26 de marzo de 1947, fecha en la que profesaron las primeras hermanas en una ceremonia presidida por Monseñor Diego María Gómez.

17. ALGUNAS CONSECUENCIAS

La Madre ELISA jamás pensó que el haberse apoyado en el Padre Fray Heriberto Santamaría, le trajera tantos sinsabores;  entre ellos las diferencias que se presentaron con el Padre Zamora, quien le discute que el hábito y el nombre que lleva su Congregación es dominicano.

Ya la Madre ELISA por su cuenta había cambiado el hábito e incluso suprimido lo referente a vinculaciones con la orden Dominicana;  antes de que el Padre Santamaría se lo sugiriera por correspondencia enviada desde Bucaramanga.

18. SIERVAS DE LA MADRE DE DIOS

Madre ELISA siempre había tenido un entrañable amor por la Santísima Virgen bajo el título de Madre de Dios.  A raíz de las diferencias con los dominicanos, surge la idea de asignarle a la congregación el nombre de SIERVAS DE LA MADRE DE DIOS, idea que también tuvo el prelado.  Ella  acepta complacida.   Solicita el decreto que autorice el cambio de hábito y el nombre de la Congregación.   Dicho decreto se dio el 21 de octubre 1947 en Popayán.

19. LA COMUNIDAD EMPIEZA A EXTENDERSE

La Madre ELISA, segura de la protección maternal de la excelsa Madre de Dios, sabía confiarle siempre sus planes y proyectos. El trece de este mismo mes logró firmar la escritura del nuevo terreno, en la ciudad de Palmira, cerca del templo de la Trinidad, con el cual procuró a su Congregación una casa adecuada para el noviciado. En su capilla reposan  sus restos.

Madre ELISA entra a la ciudad de Palmira respaldada por el Arzobispo de Popayán, quien emite un decreto con la finalidad de presentarla al gobierno civil para obtener la personería jurídica.

La Divina Providencia se manifiesta cada vez más y en esta ocasión de manera admirable. Los vecinos hicieron derroche de su generosidad prodigándoles elementos indispensables, entre ellos:  mesas, sillas, juegos de baño, loza y otros.   Jesús Sacramentado, que años atrás había sido retirado de la casa de Mater Dei en Medellín, la desagravia en esta ocasión llegando procesionalmente desde la Parroquia de la Santísima Trinidad a su nueva casa. Madre ELISA lo recibe y aclama con extraordinario gozo: “Mi Rey, Mi Rey”.

20. UN APÓSTOL INFATIGABLE

Madre ELISA contó con la colaboración de excelentes sacerdotes, quienes la orientaban dándole seguridad en las diversas etapas como fundadora.  Dios le permitió conocer a un fiel servidor de Cristo, el Padre Silvestre Apodaca, Misionero Claretiano, instrumento para el crecimiento y la vitalidad de la obra. El retomó las constituciones anteriormente elaboradas por el Padre Santamaría y las enriqueció con la audacia y el empeño que lo caracterizaron.

En carta del 21 de enero insistía el Padre en algo de suma importancia:  “Me parece habremos de remachar bien el clavo en la organización, de manera que no vaya a salirse jamás de su ideal y de sus intentos para alzarse a colegios o cosa por el estilo; la experiencia nos enseña que si no se atan los cabos, se queda portillo, al fin la humanidad sale con alzarse a lo grande, dejando lo pequeño”.

Intervino en la aprobación Pontificia de la congregación, enviándole una carta a Monseñor Pironio, Prefecto de la Vida Consagrada.

El Señor le permitió recoger en vida lo que en vida había sembrado; tuvo la gracia de saber la gran noticia de la Aprobación Pontificia de la CONGREGACIÓN SIERVAS DE LA MADRE DE DIOS, otorgada el 1 de enero de 1983.   Murió el 5 de abril del mismo año en la ciudad de Medellín.

21. ALGO MÁS DE HISTORIA

Ya en 1950, a sólo cuatro años de fundada,  la Congregación  alcanzó un buen desarrollo y los logros obtenidos hasta el momento dejan entrever la solidez con que Madre ELISA había iniciado su obra; cada vez se le unían más jóvenes vocacionadas. Contaba con casa para el noviciado en Popayán, la escuela hogar y, en Medellín, la de Mater Dei, aunque sin la presencia de sus religiosas.  Monseñor García Benitez, Arzobispo de Medellín, se resistía a conceder dicho permiso, argumentando la existencia de demasiadas comunidades femeninas en la Ciudad.  Dadas las circunstancias, Madre ELISA se entrevista con él, pero es inútil. La trata de impostora.  No obstante, ella con su humildad, constancia y entrega lo intenta una segunda vez en la que él se muestra afable y la interroga: ¿De quién es el edificio de Mater Dei?. Mío, le contestó ella, lo levanté con sacrificio y le conseguí personería jurídica.

“La obra crece”… Así se lo recuerda el Padre Juan Punset, Misionero Claretiano, en carta del 13 de enero 1950.  “Todo lo que ha logrado es una bendición especial, y los ruegos y súplicas del Padre Jove, que tanto le ayudó a su obra.  Desde que él murió la obra de Mater Dei ha ido prosperando bendecida por Dios y alabada por los hombres.  Yo no olvido a Mater Dei por el que tanto trabajé en Medellín, hasta enfermarme de muerte por atenderla y cumplir con mi deber.

22. PERSONALIDAD  DE MADRE ELISA

La Madre ELISA hizo suyas las palabras del profeta Isaías 61-1: “El Espíritu está sobre mí, porque el Señor me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres”.

La caridad con los pobres y la devoción a la Santísima Virgen impulsaron su espíritu de mujer Antioqueña y llena de Dios a una entrega total con la fundación de la congregación, de la cual estuvo al frente tan solo 4 años, llenos de esfuerzo y alegría, que fueron  la base para mantener firme su obra.

Se aferró al Señor como su único protector y guía. Deja como herencia el testimonio de su vida, el amor a  la Santísima Trinidad, a la Sagrada Eucaristía. Fue  contemplativa en el servicio e incansable en la magnanimidad de su corazón.

22.1   Rasgos de la espiritualidad de Madre ELISA

Recorriendo el camino por el cual la providencia llevó a la Madre ELISA a ser religiosa-fundadora, se descubren con singular claridad los rasgos de su espiritualidad:

22.2   Ramillete de máximas

23. OCASO DE SU VIDA

El 25 de marzo de 1950 la Madre ELISA hizo renovación de sus votos por tres años, después de los cuales su salud empezó a debilitarse cada día más.   Sintiéndose así, se entrevista, a finales de julio, con el Padre Apodaca y la Madre María del Rosario para dar un retoque a las Constituciones.

Después de terminar esta tarea, en los primeros días de septiembre, se sintió muy mal, con un fuerte cólico a la vesícula. Requirió operación que se practicó el 10 de septiembre.  Antes hizo su confesión general y emitió sus votos perpetuos recibidos por el Padre Carlos Madrid.  Dejó constancia de que la casa de Mater Dei era de su posesión y la dejó como herencia a la congregación.  En estos momentos se dirigió a sus hijas con estas palabras: “Ofrezco a Dios mis dolores y rindo mi vida por la salvación de mis hijos y el progreso de la comunidad”.  A menudo hablaba de que entregaba su comunidad una vez más a la Virgen para que la protegiera y le diera prosperidad.

En la madrugada del 11 de septiembre entregó su alma a Dios, rodeada de sus hijas que se regocijan porque ella dejó la semilla que cayó en tierra abonada. También ella se regocija desde el cielo intercediendo para que el Señor extienda las  ramas de la Congregación por todo el mundo y dé sombra y amparo a tantos niños pobres y abandonados.

Sus Exequias se efectuaron en medio de muchos niños: “pedazos de su corazón”.  Al cumplirse su décimo aniversario, fueron exhumados sus restos, que  reposan en la casa del niño pobre, en Palmira.

“EN EL CAMPO DE LA IGLESIA LA SEMILLA FRUCTIFICÓ”

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